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miércoles, 26 de noviembre de 2014

EL PADRE Y YO, UNO SOMOS.

Una de las inquietudes más frecuentes que me han hecho es: ¿Cómo es que ora Yehoshúa’ a Dios si se supone que él es Dios con nosotros (‘imanu’el)? ¿No lo hace esto diferente e inferior al Padre?

​Pues bien, lo primero que debemos tener en cuenta es que en principio, Yehoshúa' como cuerpo de Dios-Padre, es la sumatoria de todos los atributos divinos, como está escrito (Col 2:9-10):

Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en Él,  y habéis sido hechos completos en El, que es la cabeza sobre todo poder y autoridad.

            

(En la imagen vemos dos fractales, ilustraciones excelentes de la corporeidad y la funcionalidad integrada divina: La forma general-global, se reproduce en modelos escalares aún en proporciones muy pequeñas).

En la literatura judía, como el comentario de Bá’al Haturim sobre Nm. 11:16, se dice que “los 70 varones reunidos de entre los ancianos de Yisra’el fueron conforme al número de “nombres” (atributos) del Santo Bendito Él” (Así también el Midrásh Tanjumá’ sobre la Parasháh Nasó’ 14:12), de ahí que también se diga que la Toráh fue dada en 70 idiomas conforme a las 70 naciones del mundo (TB, Séder Nashim, maséjet sotá’, pág. 32-a, cap. 7 Halajáh 5, guemará) y que la Toráh tenga 70 caras (TB Séder Neziqin, Maséjet Sanhedrin 34-a).

Se dice que cuando Hashem (el nombre), creó al mundo, lo creó en la suma de sus atributos, destacándose en ello el amor, de ahí que se usara la palabra ‘Elohim y no el nombre de las cuatro letras, el cual se usa cada vez que se advierte una sentencia o juicio (Ibn ‘ezra’ sobre Génesis 1). De ahí que Hashem se exprese de manera particular a  través de cada uno de sus atributos, sea sabiduría, ciencia, amor, etc. o todos a la vez como en muchas ocasiones, así como habló por muchos profetas, de muchas maneras.

En segundo lugar teniendo como referencia el estudio realizado sobre el Salmo 8 “y lo disminuirás”, Yehoshúa’ Hamashíaj, siendo la forma corpórea e íntegra de Dios, renunció a poseer la sumatoria de los atributos divinos, y conservó al menos uno -la vida- (aunque pudieron haber otros como por ejemplo la santidad) y descendió a las partes más profundas de la tierra (es decir, al vientre de una mujer), como una entidad viviente completa, como está escrito (1Cor 15:45-47):

Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo.
Así que, libre del daño genético del pecado (en cuyo sentido, no es ni hijo de Miraym, ni hijo de Yosef sino según la carne) y vino a ser como el rayo de luz que –emanado-,  llega a la distancia más grande y en virtud de lo cual yace tenue de todos los emitidos por una fuente de luz. A esta luz “atenuada” la llamamos Nógah en hebreo, pero es igualmente luz, sólo que con menos intensidad, de manera que tal como está escrito (Jn 1:4-9)

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.
Lo mismo que en otro lugar se expresa en los siguientes términos (1Jn 1:1-4):

Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que han palpado nuestras manos, acerca del Verbo de vida 2 (pues la vida fue manifestada, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre y se nos manifestó); 3 lo que hemos visto y oído, os proclamamos también a vosotros, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y en verdad nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.

Así que este sólo atributo, -la vida/la luz-, al venir a la tierra, se halla confinado y condicionado a la vida biológica, -la sangre-, pero a la vez sin perder conexidad con el resto de los atributos inteligentes, a través de cada uno de los cuales, siguiría manifestándose Dios en los cielos (a la manera como existe toda la información genética de un ser humano en una sola muestra de su cuerpo); por ello, la vida requiere solicitud de ellos a la hora de actuar en favor de la humanidad, por su condicionada situación; es por esto que cabe preguntarnos: ¿Qué ocurre con el resto de los atributos que fueron “dejados” durante el proceso de disminución corporal?

Pues bien, al resto de atributos inteligentes que se desprendieron, llamaremos “fuente” y tales atributos permanecieron amorfos e indistinguibles, solamente “poder”, por lo cual dice la Escritura (Jn 4:24):

Dios es Rúaj (poder)

De modo que esto se vería como el proceso inverso de la formación de un feto, dado que todo aquello de lo que se hizo esa forma de vida, ya existía previamente en el vientre de la madre para tal caso, razón por la cual dice la Escritura (Salmo 2:7):

“Tu, eres mi hijo, Yo, oh día, ¡Yo te parí”!

(Recordemos que “Día”, es uno de los hombres del mesías, porque a la luz, la vida, Dios la llamó “día”), como dice en otro lugar (Gn 22:14):

Y llamó ‘Avraham el nombre de aquel lugar: “YHWH se verá”, que quiere decir: El día (el Mesías, la luz) en el monte de YHWH (Monte Moriyah donde iba a ser sacrificado Yitzjaq) será visto”.

No es casualidad que la palabra hebrea 'Av, (arameo: 'Abá'), entendida como "Padre", tiene también el sentido de "origen", "fuente", "principio"; así por ejemplo, tenemos en hebreo expresiones como 'Av tum'ah (lit. padre de desordenación/inhabilidad), pero se refiere a una "desordenación/innhabilidad originante, es decir, que tiene capacidad de desordenar/inhabilitar a otros con el solo contacto.

De manera más concreta, un cadáver/cuerpo sin vida, es un "padre (fuente) de desordenación/inhabilidad", dado que existe un mandamiento restrictivo respecto de quien tocaba un cadáver. Lo mismo una mujer menstruante o un animal desordenado (tamé'), o bien, las que se consideran ‘Avot Mel’ajáh o “Padres/fuentes de trabajo (no se han de hacer en Shabat)”.

Así que la vida, como atributo inteligente manifestado en la tierra, se expresó de la siguiente manera:

Jn 12:49:

Porque yo no he hablado por mi propia cuenta, sino que el Padre mismo  [la suma de todos los atributos inteligentes] que me ha enviado me ha dado mandamiento sobre lo que he de decir y lo que he de hablar.

Jn 8:38:

“Yo hablo lo que he visto al lado de mi Padre [es decir, lo que he visto desde mi perspectiva como fuente]; así también vosotros hacéis lo que oísteis al lado de vuestro padre”.
Entonces, a diferencia de un ángel, el origen de Su Majestad, Yehoshúa’ en la tierra, es Dios mismo, “el padre”, la vida increada (por eso es Dios con nosotros), en tanto que un ángel es creación, no es expresión corpórea directa de la fuente, razón por la cual, dice también que “los ángeles le servían (aún bajo su forma disminuida); no obstante, al igual que un ángel en este plano disminuido más que un ángel, carece de autodeterminación o autonomía.

Con esto en mente, la lectura del Salmo 31, evidentemente refleja la angustia de hallarse solo y despreciado principalmente entre los versos 10-14, en virtud de lo cual  la expresión

בְּיָדְךָ, אַפְקִיד רוּחִי:    פָּדִיתָ אוֹתִי יְהוָה--אֵל אֱמֶת.
"En tu mano depositaré mi rúaj; tú me redimirás oh YHWH Dios de verdad"

teniendo en cuenta los sentidos de Rúaj que vimos en clase, (viento, ánimo/mente, poder, condición incorruptible y vida eterna), y teniendo en cuenta el paralelo depositar el  rúaj - redimir, tenemos que se refiere sin duda alguna a la vida eterna.

Una expresión muy semejante, fue consignada por el Apóstol Pablo en 2Tim 1:12:

Por lo cual también sufro estas cosas, pero no me avergüenzo; porque yo sé en quién he creído, y estoy convencido de que es poderoso para guardar mi depósito hasta aquel día.
Este depósito, no es otra cosa que la vida eterna, como dice en otro lugar (Colosenses 3:3-4):

Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.
Es evidente que no se está refiriendo a esta vida presente sino a la vida eterna. Otro pasaje clásico, en el que Rúaj, connota tanto ánimo/mente y el depósito de la vida eterna, es 1 Cor. 5. En el verso 3, Pablo habla de estar ausente físicamente, pero presente en Rúaj... es decir, mentalmente y también, cabe decir, actuando dentro de la autoridad del poder de Dios, el Rúaj Haqódesh (verso 4 al final). Luego en el verso 5, apreciamos el otro sentido de Rúaj:

"a fin de que la rúaj quede a salvo en el día del Señor Yehoshua'.

Se refiere como hemos visto, al depósito de la vida eterna. Luego en 1 Cor 2:16 tenemos: ¿Quién medirá la Rúaj del Señor? ¿Qué hombre dará a conocer su consejo? más nosotros tenemos la rúaj de Mashíaj. Quiere decir que quienes tenemos el poder de Dios, el depósito de la vida eterna, sí somos capaces de percibir las cosas que son de Dios (vr. 14).

Ahora bien, referente a la otra escena en la que vemos a Su Majestad Yehoshúa' orando en el monte de Gintá' Deshimna' (Huerto del aceite/olivar o “Getsemaní”), Mt 26:39 dice:

καὶ προελθὼν μικρὸν ἔπεσεν ἐπὶ πρόσωπον αὐτοῦ προσευχόμενος καὶ λέγων Πάτερ μου, εἰ δυνατόν ἐστιν, παρελθάτω ἀπ’ ἐμοῦ τὸ ποτήριον τοῦτο· πλὴν οὐχ ὡς ἐγὼ θέλω ἀλλ’ ὡς σύ.  
Y entrando un poco, se echó sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase por mi esta copa, a más de esto, no como yo quiero, sino como tú.
El aceite en Israel es símbolo de la sujeción absoluta. El ir al Huerto del aceite a orar, y destilar grandes gotas como de sangre (como si fuera ungido), es un gran mensaje de obediencia absoluta de la vida a todos los demás atributos inteligentes, reunidos a la hora del juicio. Su Majestad Yehoshúa’ –la vida, la luz-, suplica que la copa del juicio pase por él, no como él quisiera, es decir, según la naturaleza de la vida, y la luz, persistiendo y evitando la muerte, sino como lo exigían todos los atributos de juicio, el derramamiento de la sangre para expiar el pecado del cuerpo expresado en ella, pues como está escrito, él es el cordero de Dios, que porta el pecado del mundo, para que al fin, tuviésemos redención y perdón de pecados, como dice en otro lugar (Col 1:14):

En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.

Todo, para que los atributos de la piedad y la gracia  pudiesen funcionar en favor de los que habrían de ser redimidos, como está escrito (Rom 8:3):

Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo (la vida/la luz) en semejanza de carne de pecado (es decir, con sangre), y a causa del pecado (expresado en la sangre), condenó al pecado (la sangre) en la carne.
La vida que por sí misma, por su naturaleza no podría causar la muerte, de modo que pidió el juicio de la suma de los atributos divinos, para que el pecado y la muerte fuesen destronados para siempre y él –la vida- permaneció callado y no abrió su boca, y  fue llevado al matadero. Cuando la sangre fue derramada y la vida pecaminosa fue extinguida, la vida incorruptible despertó el cuerpo sin sangre, con el cual traspasó los cielos y retomó los atributos y la gloría que poseía al principio en la fuente (el Padre) antes de que el mundo fuese, viniendo a ser Sumo sacerdote para siempre, por el poder de una vida indestructible, como está Escrito (Heb 7:15-16):

Y esto es aún más manifiesto, si a semejanza de Malkitzédeq se levanta un sacerdote distinto, no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible.

¡Bendita sujeción! ¡Haleluyah!

Ven pronto Señor Yehoshúa’!

viernes, 7 de noviembre de 2014

Y lo disminuirás... ותחסרהו utjasréhu

Por: Eric de Jesús Rodríguez Mendoza[1]

RESUMEN
El presente artículo versa sobre la manera de abordar y/o entender la hermenéutica empleada por los escritores del Evangelio a la hora de demostrar la mesianidad, divinidad y corporeidad de Yehoshúa’ Hanétzer (Jesús el renuevo). Se pretendió lo más sencillo y directo posible, de ahí su extensión no tan considerable. Se presentan los textos de mayor interés en su idioma más antiguo disponible, sea griego, hebreo o arameo, y su respectiva traducción (de propiedad del autor), esmeradamente textual y según el orden sintáctico de base hasta donde sea posible, sin dañar su inteligibilidad en la lengua castellana.

PALABRAS CLAVES: DISMINUCIÓN, HIJO DE HOMBRE, CORPOREIDAD DIVINA.


El Salmo octavo, en su texto virgen, es decir, meramente consonántico, sin la parcialización masorética del siglo VII E.C., fue empleado por quien haya sido o resulte ser el autor de la carta a los Hebreos (más probable el Shalíaj Sha’ul, el apóstol Pablo), para argumentar la mesianidad y la divinidad de Yehoshúa’ Hanétzer (Jesús el renuevo) junto con otros textos del Brit Ri’shonim (Pacto de los primeros, es decir, los patriarcas).

En el capítulo 2 verso 5 se inician una serie de proposiciones que forman el contexto apropiado para luego introducir el citado Salmo:

Οὐ γὰρ ἀγγέλοις ὑπέταξεν τὴν οἰκουμένην τὴν μέλλουσαν, περὶ ἧς λαλοῦμεν, διεμαρτύρατο δέ πού τις λέγων 

Porque no a los ángeles, sujetó el mundo-habitado el venidero, acerca del cual hablamos, mas en algún lugar, alguien dio testimonio diciendo:

מה-אנוש כי-תזכרנו;    ובן-אדם, כי תפקדנו. ו  ותחסרהו מעט, מאלהים;    וכבוד והדר תעטרהו. ז  תמשילהו, במעשי ידיך;    כל, שתה תחת-רגליו.

¿Cuál es el varón que recordarás [es decir], el hijo de ‘Adam que visitarás, [que] lodisminuirás[2] un poco, que ni un ‘Elohim, y que lo coronarás con gloria y hermosura, [que] pondrás a gobernar en la obra de tus manos, y a cuyos pies, sujetarás todo?
Esta traducción se ha hecho teniendo en cuenta dos fundamentos:

1) El valor de Pésher que posee el texto (es decir, el autor no habla de sí mismo, sino de otro) y:
2) La mesianidad extendidamente atribuida al mismo.

Comprender y aplicar estos dos principios de coherencia teológica, además de realizar una lectura del texto virgen, permiten que el mismo no se lea en tiempo pasado sino en tiempo futuro[3]como realmente se encuentran los verbos en el mismo, lo cual lo configura no como una reflexión existencialista de un hombre común, sino como una verdadera profecía mesiánica[4].

Así las cosas, el escritor inspirado, indaga acerca de un hijo de ‘Adam que seríadisminuido a un estado inferior al de un ‘Elohim (portador de la palabra de Dios que bien puede ser un ángel de Dios o un juez de Israel), lo cual indica claramente que antes ostentaba una posición mayor, pero que a pesar de dicha disminución, sería coronadocon gloria y hermosura, y además, se le concedería gobernar en la obra de las manos de Dios y a cuyos pies se sujetaría todo.

Repito; tenemos a un hijo de ‘Adam, que antes era mayor que un ‘Elohim, pero que por medio de un proceso de “disminución” (heb. Jisur), se halló desprovisto de tales capacidades a tal punto, que no tendría el reconocimiento como profeta o juez de Israel, de parte de quienes lo vieran.
En este sentido, bien continúa el autor de la carta a los hebreos razonando:

ἐν τῷ γὰρ ὑποτάξαι αὐτῷ τὰ πάντα οὐδὲν ἀφῆκεν αὐτῷ ἀνυπότακτον. νῦν δὲ οὔπω ὁρῶμεν αὐτῷ τὰ πάντα ὑποτεταγμένα. τὸν δὲ βραχύ τι παρ’ ἀγγέλους ἠλαττωμένον βλέπομεν Ἰησοῦν διὰ τὸ πάθημα τοῦ θανάτου δόξῃ καὶ τιμῇ ἐστεφανωμένον, ὅπως χάριτι Θεοῦ ὑπὲρ παντὸς γεύσηται θανάτου. 

Porque en el sujetar a él todo, nada dejó a él insujeto. Pero ahora todavía no vemos que a él todo esté sujeto. Sin embargo, al que fue disminuido un poco menos que un ‘Elohim,vemos; a Yehoshúa’ (Jesús), a pesar del padecimiento de la muerte, de gloria y hermosura coronado; el cual, por la gracia de Dios, por todos, gustó la muerte.

Con estas palabras, el autor enfatiza que Yehoshúa’ (Jesús), es el agente de quien se habló en el Salmo citado y que probó su disminución, llegando al punto de gustar la muerte, y muerte de cruz, contado entre los bandidos y culpables.

Este tema, tiene un gran paralelo en la carta de Rabán Sha’ul a los filipenses en donde dice (2:6):

ὃς ἐν μορφῇ Θεοῦ ὑπάρχων οὐχ ἁρπαγμὸν ἡγήσατο τὸ εἶναι ἴσα Θεῷ, ἀλλὰ ἑαυτὸνἐκένωσεν μορφὴν δούλου λαβών, ἐν ὁμοιώματι ἀνθρώπων γενόμενος· καὶ σχήματι εὑρεθεὶς ὡς ἄνθρωπος ἐταπείνωσεν ἑαυτὸν γενόμενος ὑπήκοος μέχρι θανάτου, θανάτου δὲ σταυροῦ.

el cual en forma de Dios pre-empezando, no-cosa-valiosa consideró ser igual a Dios, sino que a si mismo se disminuyó[5], forma de siervo tomando, en semejanza de hombre viniendo a existir, y -habiéndose encontrado- en esquema como hombre, se rebajó[6] a sí mismo, viniendo a ser obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Basta por consiguiente retomar dos ideas centrales básicas:

1)    Aceptar que los ángeles tienen cuerpo.
2)    Aceptar que Yehoshúa’ (Jesús), es superior a los ángeles y es igualmente corpóreo.

La corporeidad de los ángeles se atestigua por primera vez en el libro de Bere’shit, (Génesis), capítulo 18:2,8,16,22 y 19:1,10-13. En estos pasajes, se advierte su capacidad material de interactuar con la comida, y con los humanos. Al igual que este pasaje, existen muchos otros versos bíblicos que declaran la corporeidad de los ángeles y sus extraordinarias habilidades.

En cuanto al segundo punto, es claro que Yehoshúa’ (Jesús) no era un ángel, ni “El ángel del Señor”, ni “el príncipe del ejército de Dios” sino un ser con la misma capacidad corpórea de los ángeles pero más sublime que los cielos. La corporeidad del Mesías, se hace patente no sólo por su estadía en la tierra desde su nacimiento hasta sus lágrimas en la tumba de ‘El’azar (Lázaros), sino también después de su resurrección, como está escrito (Lc 24:38-43):

38 Y Él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y por qué surgen dudas en vuestro corazón? 39 Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo. 40 Y cuando dijo esto, les mostró las manos y los pies. 41 Como ellos todavía no lo creían a causa de la alegría y que estaban asombrados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? 42 Entonces ellos le presentaron parte de un pescado asado. 43 Y Él lo tomó y comió delante de ellos.

De igual modo, Pedro, en la gran predicación en el día de Shavu’ot (pentecostés), exclamó (Hch: 2:22ss ):

22 varones israelitas, escuchad estas palabras: Yehoshúa’ Hanétzer (Jesús el renuevo),varón confirmado por Dios entre vosotros con milagros, prodigios y señales que Dios hizo en medio vuestro a través de él, tal como vosotros mismos sabéis,  23 a éste, entregado por el plan predeterminado y el previo conocimiento de Dios, clavasteis en una cruz por manos de impíos y le matasteis, 24 a quien Dios resucitó, poniendo fin a la agonía de lamuerte, puesto que no era posible que el quedara bajo el dominio de ella.

25 porque David dice de él:
          veía siempre al señor en mi presencia;
          pues está a mi diestra para que yo no sea conmovido.
26 por lo cual mi corazón se alegró y mi lengua se regocijó;
          y aun hasta mi carne descansara en esperanza;
27 pues tu no abandonaras mi garganta (todo mi ser) en el Sh’ol,
          No permitirás que tu piadoso vea corrupción.
28 me has hecho conocer los caminos de la vida;
          me llenaras de gozo con tu presencia.
                                                   
29 hermanos, del patriarca David os puedo decir confiadamente que murió fue sepultado, y su sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy.
30 pero siendo profeta, y sabiendo que Dios le había jurado sentar a uno de sus descendientes en su trono,
31 miró hacia el futuro y habló de la resurrección de Mashíaj, que no fue abandonado en el Sh’ol, ni su carne sufrió corrupción.
32 a este Yehoshúa’/Jesús, resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.
33 así que, exaltado a la diestra de Dios[7], y habiendo recibido del padre la promesa del espíritu santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.

34 porque David no ascendió a los cielos, pero él mismo dice:
          dijo el señor a mi señor:
          siéntate a mi diestra,
35 hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

36 sepa, pues, con certeza toda la casa de Yisra’el, que a este Yehoshúa’ (Jesús) a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Mashiaj.

En otro lugar, un segundo escritor del Evangelio, expresa lo siguiente (1Jn 1:1ss):

1 Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que han palpado nuestras manos, acerca del Verbo de vida 2 (pues la vida fue manifestada, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre y se nos manifestó); 3 lo que hemos visto y oído, os proclamamos también a vosotros, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y en verdad nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Yehoshúa’ Hamashíaj (Jesucristo). 4 Os escribimos estas cosas para que nuestro gozo sea completo.


Con todo esto en mente, se puede atisbar que los Apóstoles entendieron que Yehoshúa’ Hamashíaj (Jesús el mesías), era y es la vida eterna, palpable, tangible por manos humanas, por lo cual, con toda autoridad dijo: “Yo soy la resurrección y la vida, el que crea en mí, aunque esté muerto, vivirá”. En otro lugar, el Shalíaj Sha’ul (el apóstol Pablo) añade (1Tim 3:16):

E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad, el cual fue manifestado en la carne, justificado por el Espíritu, contemplado por ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.

Debió ser una gran sorpresa para los ángeles ver pasar hacia la tierra (aunque ya no en toda su gloria, sino disminuido), a aquel que habita en la luz inaccesible, ante quien los serafines cubrían su rostro por causa de la potencia de su luz y su santidad (Is. 6).

Por esta misma razón, el escritor de la carta a los hebreos, plantea, por medio de Drash, tercer nivel de interpretación, un diálogo interesante entre “el hijo (disminuido) y el padre” para ese momento de la despedida de caras a su venida a la tierra con claros y concretos propósitos salvíficos (Heb. 2:11ss):

11 porque tanto el que santifica como los que son santificados, son todos de un padre; por lo cual Él no se avergüenza de llamarlos hermanos,
12 diciendo:
          anunciaré tu nombre a mis hermanos,
          en medio de la congregación te cantare himnos.(Salmo 22:22)
13 y otra vez:
          “y yo lo esperaré de vuelta (Is 8:17)[8].
          y otra vez:
          he aquí, yo y los hijos que Dios me dio (Is. 8:18).

14 así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangreÉl igualmente participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo, 15 y librar a los que por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida.

Ahora bien, el mismo Yehoshúa’ horas antes de su partida de la tierra, expresa una contundente afirmación (Jn 17:5):

Y ahora, glorifícame tú, Padre, junto a ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera.

Si se ha dicho que los ángeles poseen una corporeidad incorruptible, que es capaz de habilitar funciones para compatibilizar con este mundo, y siendo claro que Yehoshúa’ ascendió a los cielos con cuerpo físico incorruptible (Hch. 1:9:11):

Después de haber dicho estas cosas, fue elevado mientras ellos miraban, y una nube le recibió y le ocultó de sus ojos. 10 Y estando mirando fijamente al cielo mientras Él ascendía, aconteció que se presentaron junto a ellos dos varones en vestiduras blancas, 11 que les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Yehoshúa’ (Jesús), que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera, tal como le habéis visto ir al cielo.  

 Para completar esta serie de ideas y verdades, el Shalíaj Sha’ul concluye con certeza el tema de la siguiente manera (1Cor. 15:35ss)

35 Pero alguno dirá: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Y con qué clase de cuerpo vienen? 36 ¡Necio! Lo que tú siembras no llega a tener vida si antes no muere; 37 y lo que siembras, no siembras el cuerpo que nacerá, sino el grano desnudo, quizás de trigo o de alguna otra especie. 38 Pero Dios le da un cuerpo como Él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo. 39 No toda carne es la misma carne, sino que una es la de los hombres, otra la de las bestias, otra la de las aves y otra la de los peces. 40 Hay, asimismo, cuerpos celestiales y cuerpos terrestres, pero la gloria del celestial es una, y la del terrestre es otra. 41 Hay una gloria del sol, y otra gloria de la luna, y otra gloria de las estrellas; pues una estrella es distinta de otra estrella en gloria. 42 Así es también la resurrección de los muertos. Se siembra un cuerpo corruptiblese resucita un cuerpo incorruptible; 43 se siembra en deshonra, se resucita en gloria; se siembra en debilidad, se resucita en poder; 44 se siembra un cuerpo natural, se resucita un cuerpo espiritual. Si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual. 45 Así también está escrito: El primer hombre, Adám, fue hecho Néfesh jayah. El último AdámNishmat jayim. 46 Sin embargo, el espiritual no es primero, sino el natural; luego el espiritual. 47 El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre es del cielo. 48 Como es el terrenal, así son también los que son terrenales; y como es el celestial, así son también los que son celestiales. 49 Y tal como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.

En este pasaje, el Shalíaj Sha’ul, (Apóstol Pablo), comprende un Sod (máximo nivel de revelación de las escrituras): Cuando el libro de Génesis capítulo 2 habló de la formación del hombre, éste fue un Néfesh jayah, como el resto de los animales y entidades biológicas que surgieron en la creación, como las aves, los reptiles y demás seres vivientes. NO obstante, Dios introduciría en el futuro (y de hecho el verbo está en futuro), “el Nishmat-jayim”, el espíritu vivificante, el cual es Yehoshúa’ Hamashíaj, dado que lo espiritual no es primero, sino lo terrenal,  luego lo espiritual.

FIN DE ESTA PRIMERA PARTE


BIBLIOGRAFÍA Y ENLACES:


Enlaces de la bliblia:
Texto griego del Nuevo testamento: http://bibliaparalela.com/text/hebrews/2-5.htm
Texto hebreo del Antiguo testamento: http://www.mechon-mamre.org/i/t/t2608.htm
Raíces del hebreo Bíblico: http://tora.us.fm/tnk1/ljon/jorj/qvucot.html
Academia de la lengua hebrea: http://hebrew-terms.huji.ac.il/
HATCH, Edwin, REDPATH, Henry (1976). A concordance to the Septuagint and the other Greek versions of the Old Testament.


[1] Profesor asociado de Estudios judaicos para e-teacher Biblical de Israel, y para el Seminario Teológico de Miami, presidente de la Congregación Mesiánica Shiloh, traductor Bíblico, Economista y Minor en ingeniería industrial, Universidad del Atlántico.

[2] En el sitio web oficial de la academia de la lengua hebrea, (http://hebrew-terms.huji.ac.il/), se puede buscar la raíz חסר y apreciarse el sentido de “sustraer, disminuir” que se le confiere. Para corroborar lo dicho, se remite al lector, a la página especializada en hebreo bíblico: http://tora.us.fm/tnk1/ljon/jorj/xsr.html donde se constata el sentido de “hacer carecer” “quitar”.

[3] En este caso, el arca: ותחסרהו no se lee “vatjasréhu” “que lo disminuiste”, sino utjasréhu” “que lo disminuirás”. Se le llama arca a cada bloque de palabras de la Escritura, que puede contener, sustantivos, preposiciones, conjunciones, sufijos pronominales, etc.


[4] La vocalización masorética se movió por el principio de la vav conversiva y condujo a que muchos pasajes, se entendieran en pasado, cuando en realidad se trata de un auténtico futuro. No es posible establecer el tipo de razón que subyace a este fenómeno, aunque no se descarta el hecho de querer ocultar, 700 años después, la base textual empleada por los escritores del Evangelio.

[5] De manera impresionante, y gracias a la concordancia de Hatch-Redpath, se puede comprobar que la misma raíz hebrea חסר del Salmo 8, que aquí se ha traducido como “disminuir”, fue traducida en la septuaginta por la palabra griega κενόω  (se despojó, se vació), en Is. 32:6. Traducida en español como “privar de”. ולדבר אל-יהוה תועה, להריק נפש רעב, ומשקה צמא יחסיר 


[6] De igual modo, gracias a la concordancia de Hatch-Redpath, se puede comprobar que la palabra hebrea שפל “bajeza, inferioridad”, fue traducida en la Septuaginta por la palabra griega ταπεινόω en Sal. 136:23: שבשפלנו, זכר לנו, en español, “el que nuestra bajeza, nos recuerda”.

[7] La diestra de Dios, no es otra cosa que un semitismo para referirse al cielo, en el cual existe el así llamado “trono de la majestad”, Kisé’ demalká’.

[8] En este caso, el verso completo dice: וְחִכִּיתִי לַיהוָה הַמַּסְתִּיר פָּנָיו מִבֵּית יַעֲקֹב וְקִוֵּיתִי לוֹ. “Esperaré por YHWH el que ahora esconde su rostro de la casa de Ya’aqov (y Dios es quien responde): ‘Y yo lo esperaré de vuelta’”. El Shalíaj Sha’ul, emplea una regla llamada Sidur shenehlaq (secuencia interrumpida), para indicar que el Mesiás (como sujeto pasivo tácito en el verso), vendría a dar la cara que Dios había estado escondiendo.

martes, 29 de julio de 2014

בן האדם Ben Ha’adam



בר אנשא Bar-‘enasha’
Ό ύιος του ανθρωπου Ηo Ηyιós tû anthopû
El hijo del hombre.

Esta curiosa expresión usada por su divina Majestad Yehoshúa’ Hamashíaj con artículo definido 28 veces en el Evangelio según Mateo, 10 en Marcos, 23 en Lucas  y 9 en Juan, es sin duda alguna una de las más llamativas e intrigantes del Evangelio.

¿Por qué lo usó? ¿Tenía algún significado específico? ¿Alguien más lo usó? Son preguntas que se plantean para analizar a profundidad dicha expresión.
Pues bien, lo primero que hay que anotar, es que una expresión SEMEJANTE pero NO IGUAL, fue empleada ya en el texto del primer pacto, a partir del Libro de Números 23:19:

לֹא אִישׁ אֵל וִיכַזֵּב וּבֶן-אָדָם וְיִתְנֶחָם                                                   
Dios no es varón, y no faltará; no es hijo de ‘Adam, y no se consolará a sí mismo.

En esta primera ocasión, el paralelismo sintético (una especie de sinónimo) entre “varón” e “hijo de ‘Adam” deja claro que se está refiriendo a lo que está consignado en la carta a los Romanos cap. 5:12:

Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre (‘Adam), y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron, de modo que “varón” e “hijo de ‘Adam” son mortales, pecadores, todo lo contrario a Dios; del mismo modo, el libro de Job, cap 25:3, corrobora lo dicho:

אַף כִּי-אֱנוֹשׁ רִמָּה    וּבֶן-אָדָם תּוֹלֵעָה                                                 .
Es más, que un hombre es un gusano, y un hijo de ‘Adam, una lombriz.

En este segundo texto, tenemos un nuevo paralelismo sintético hombre-hijo de ‘Adam y su comparación es con la de un gusano o lombriz, un animal rastrero y de poca monta, que nada se aproxima a Dios y su altísima y gloriosa majestad.

Seguidamente, el Salmo 146:3 repite:

אַל-תִּבְטְחוּ בִנְדִיבִים   בְּבֶן-אָדָם שֶׁאֵין לוֹ תְשׁוּעָה                                  
No confíen en príncipes, en ningún hijo de ‘Adam, porque no tiene salvación

Con este verso, una vez  más se está señalando que por muy noble, poderoso o encumbrado que sea, un hijo, un descendiente de ‘Adam, está desprovisto de la capacidad de salvarse a sí mismo y mucho más de salvar a alguien más.
Para cerrar este primer bloque explicativo, nada más diciente que el profeta Isaías 51:12, quien escribió:

אָנֹכִי אָנֹכִי הוּא מְנַחֶמְכֶם מִי-אַתְּ וַתִּירְאִי מֵאֱנוֹשׁ יָמוּת וּמִבֶּן-אָדָם חָצִיר יִנָּתֵן             
Yo, Yo soy su consolador, ¿quién eres tú para que tengas miedo un hombre, el cual morirá, y un hijo de ‘Adam el cual será puesto como hierba?

Ya sabemos cuál es la suerte de la hierba según el libro de los Salmos 103:15-16:
אֱנוֹשׁ, כֶּחָצִיר יָמָיו;    כְּצִיץ הַשָּׂדֶה, כֵּן יָצִיץ. טז  כִּי רוּחַ עָבְרָה-בּוֹ וְאֵינֶנּוּ;    וְלֹא-יַכִּירֶנּוּ עוֹד מְקוֹמוֹ         
En cuanto a un hombre, sus días son como la hierba, como un filamento del campo, así tal cual lucirá; porque el viento pasa por él y luego ya no está, y su lugar, no lo conocerá otra vez.

Como se puede apreciar, todo hombre, encumbrado o humilde, poderoso o débil, en condición de hijo de ‘Adam, está lejos de salvarse a sí mismo, y de salvar a alguien más. Sin Dios, le está reservada la más horrenda expectación de juicio y yace sin esperanza de salvación, listo para desaparecer sin dejar rastros de su extinción.

Este mismo sentido, mantiene la expresión en las más de 90 veces que es empleada en el libro del profeta Ezequiel. En todos esos versos, el varón de Dios siempre está en calidad de “hijo de ‘Adam”, traducido como “hijo de hombre”. La importancia y diferencia en decir “hijo de ‘Adam” se ha descrito en las líneas anteriores por su implicación teológica y espirituales.

Ahora bien, con la revelación otorgada al profeta Daniel, se desarrolla en tierra de Israel un tipo de literatura simbólico-alegórica y muy teológica, expresada en un lenguaje casi que codificado, que hasta hoy día, todavía no ha sido posible entender a la perfección y que versa sobre “la posteridad de los días”, asunto que comúnmente se denomina literatura apocalíptica y escatológica. No obstante, los desarrollos e investigaciones lingüísticas a través de los diversos comentarios teológicos judíos, han hecho posible rescatar algunas figuras literarias y tecnicismos empleados en estos textos.

Redactado ampliamente en arameo, con sus porciones en hebreo,  el libro de Daniel recoge en buena parte esa sapiencia teológica recibida y desarrollada/aplicada en la antigua Babilonia. Mucha de esa experiencia y esas reflexiones en torno al libro de Daniel y los demás profetas así como la Toráh, quedaría plasmada más tarde en las versiones arameas de la Biblia llamadas Targum, así como en el acervo literario contenido en el Talmud de Babilonia y demás “publicaciones” judías del primer milenio d.C.

Así pues, en el capítulo 7 verso 13 del libro de Daniel, encontramos una inquietante revelación, escrita en lengua aramea:

חָזֵה הֲוֵית בְּחֶזְוֵי לֵילְיָא וַאֲרוּ עִם-עֲנָנֵי שְׁמַיָּא כְּבַר אֱנָשׁ אָתֵה הֲוָא וְעַד-עַתִּיק יוֹמַיָּא מְטָה וּקְדָמוֹהִי הַקְרְבוּהִי    .
Viendo estaba yo, en visiones de la noche, y he aquí, con las nubes del cielo, COMO un hijo de hombre entrando estaba, y hasta el anciano de días llegó y delante de él, lo acercaron.

Hijo de hombre. ‘Enash (אנש), es la palabra aramea genérica para “hombre” equivalente a ‘ish (varón) o a ‘Enosh (אנוש) en lengua hebrea. En el texto citado arriba, yace sin artículo, por lo que Bar-‘enash, “un hijo de varón”, hace un sentido muy similar al hebreo Ben ‘Adam, “un hijo de ‘Adam”. Cabe dejar nota de que en el targúm arameo, tiende a distinguir cuando ‘Adam en hebreo se usa como nombre propio (no lo traduce), y cuando se usa como sustantivo genérico (para cual usa ‘enash).

Así por ejemplo, en Gn 1:26, el Tagum Yonatán (YonGn) dice: נעבד אדם Na’aved ‘Adam “haremos a ‘Adam”, mientras que el tárgum de ‘Onqlós (OnGn) dice: נעבד אנשא Na’aved ‘Enasha’ = haremos al varón (con artículo definido), mientras que en YonGn. 2:5 dice: ve’enash leyt lemiflaj… “y hombre no había para servir”, versión que comparte OnGn. Aquí, la ausencia de artículo definido, denota generalidad, no nada específico.

El Anciano de días. ‘Atiq yomaya’ (עתיק יומיא con artículo definido) es una expresión que figura por primera vez en su forma indefinida como ‘Atiq-yomin (עתיק יומין un anciano de días), en el verso 9 del capítulo 7 del libro de Daniel. Este “anciano de días” es descrito como:

לְבוּשֵׁהּ כִּתְלַג חִוָּר וּשְׂעַר רֵאשֵׁהּ כַּעֲמַר נְקֵא כָּרְסְיֵהּ שְׁבִבִין דִּי-נוּר גַּלְגִּלּוֹהִי נוּר דָּלִק.
Su vestido, como nieve blanca, y el cabello de su cabeza como lana limpia, su trono llamas de fuego y sus ruedas, fuego ardiente.

En la literatura judía apocalíptica, se entendió desde tiempos antiguos que este anciano era el mismo Dios; el vestido era una alusión a los mandamientos y el cabello de la cabeza, era la explicación pormenorizada de todos los procedimientos bíblicos, abundantes como los cabellos de la cabeza. Así pues, Anciano de días, era una clara referencia a “todos los tesoros de la sabiduría (mandamientos) y el conocimiento (procedimientos) de Dios”.
Hechas estas anotaciones, se puede apreciar que alguien “como un hijo de ‘Adam” fue acercado al mismísimo Dios y sus tesoros, al cual,

וְלֵהּ יְהִב שָׁלְטָן וִיקָר וּמַלְכוּ וְכֹל עַמְמַיָּא אֻמַּיָּא וְלִשָּׁנַיָּא לֵהּ יִפְלְחוּן שָׁלְטָנֵהּ שָׁלְטָן עָלַם דִּי-לָא יֶעְדֵּה וּמַלְכוּתֵהּ דִּי-לָא ¡ תִתְחַבַּל
Se le dio dominio y gloria y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le servían; su dominio es un dominio eterno, que no será mudado y su reino, que no será afectado.

Por consiguiente el COMO, es una palabra determinante, debido que según se había señalado, “un hijo de ‘Adam” era pecador, mortal y desprovisto de salvación, y tal como está escrito, “la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios” (1Cor 15:50).

Es aquí, donde comenzó entonces una comprensión teológica muy particular para la palabra ‘Adam, dado que ya no se refería ni al ‘Adam del Génesis, ni a ningún ser humano en sentido genérico. En la literatura Apocalíptica, se le llamó ‘Adam/’Enash a la manifestación perceptible y corpórea de Dios ante los seres creados, tal como está escrito (1ªTim 3:16):

E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:

el cual fue manifestado en carne, Justificado en el espíritu, visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.

Cuando se dice que Dios fue manifestado en carne se refiere a corporeidad, de ahí que el mismo Rabán Sha’ul, haya empleado la expresión en otro lugar con mayor especificidad (1Cor 15:45-49):

45 Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre, Adam alma viviente; el postrer Adam, espíritu vivificante. 46 Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. 47 El primer ‘Adam, es de la tierra, terrenal; el segundo ‘Adam, que es el Señor,es del cielo. 48 Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. 49 Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.

En ese mismo sentido, el Rey David por inspiración divina ya había escrito en el libro de los Salmos cap. 8…

מָה-אֱנוֹשׁ כִּי-תִזְכְּרֶנּוּ    וּבֶן-אָדָם כִּי תִפְקְדֶנּוּ
וַתְּחַסְּרֵהוּ מְּעַט מֵאֱלֹהִים    וְכָבוֹד וְהָדָר תְּעַטְּרֵהוּ
תַּמְשִׁילֵהוּ בְּמַעֲשֵׂי יָדֶיךָ    כֹּל שַׁתָּה תַחַת-רַגְלָיו
¿Cuál es ese varón que lo vas a recordar, y cuál es ese hijo de ‘Adam que lo vas a visitar? -lo reducirás un poco menos que un ‘Elohim, pero gloria y fausto lo has de coronar, lo pondrás en las obras de tus manos, todo pondrás debajo de sus pies-.

Con esta pregunta y su divina comprensión, el Rey David sabía que no se trataba de un varón cualquiera ni de un “hijo de ‘Adam” terrenal, pecador, y mortal. Se trataba del varón del cielo, del segundo ‘Adam mencionado por Pablo, el cual es el tabernáculo (morada, manifestación) más perfecto de Dios con los hombres (Apoc 21:3), no hecho de manos, es decir, no es de esta creación (Heb 9:11); se trataba sin más, de la expresión corpórea de Dios mismo (Dios fue manifestado en carne, en cuerpo) que iba a ser reducida a un estado inferior al de una criatura angelical, con el objetivo de destruir por medio de la muerte, al que tenía al imperio de la muerte, esto es al diablo (Heb 2:14-15), para luego de la “humillación” de haberse hecho semejante a un humano (pero sin pecado, Fil 2:8), ser coronado con gloria y fausto en las alturas celestiales, colocando todas las cosas debajo de sus pies.

Este era sin más, el cumplimiento de lo visto por el profeta Daniel: vi como un hijo de hombre que llegó hasta el anciano de Días... el anciano de Días no es otra cosa que Yehoshua' vestido nuevamente de toda la majestad que tenía al principio (Jn 17:5)" Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese".

De modo pues, que cuando Yehoshúa’ Hamashíaj, empleó la expresión “El hijo del hombre” con artículo definido, estaba especificando y expresando particularidad, y su mensaje debía ser claro y directo para sus oyentes…

Para que sepan que el hijo del hombre Ben Ha’adam, tiene potestad en la tierra para perdonar pecados, toma tu lecho y anda”

Esto es, “Yo soy el ‘Adam del cielo, yo soy el pan que descendió del cielo, yo soy la luz de este mundo, yo soy la raíz y el linaje de David, yo soy el lucero resplandeciente de la mañana, yo soy el superior de los reyes de esta tierra, yo… soy Dios mismo manifestado en carne y he venido a salvarlos del poder de la muerte, del pecado y de su enemigo el diablo”.


Ven pronto Señor Yehoshúa’, ‘Amen!