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martes, 3 de diciembre de 2013

¿Nada es inmundo en sí mismo?

 

Hay que anotar que la regulación netamente Bíblica ha recibido muchas regulaciones y especificaciones por parte de los judíos observantes, algunas de ellas propias de la lógica de una época, y otras surgidas de una extraña y mala interpretación, a pesar de que muchos insisten en reconocerle beneficios para la salud. Pero más allá de este aspecto, uno de los conceptos más complejos (y hasta razonables) de la Kashrut judía, pero lamentablemente llevado a la exageración en algunos casos, es el de “Profano” (heb. חוֹל Jol, pl.חֻלִּין julín).

Es verdad que Dios no aceptaba sacrificios de animales puros en los que hubiera defecto (Ex. 12:5; Lv. 1:3; 3:1; 4:3; 6:6, Mal. 1:8), ni con levadura, ni con miel (Lv. 2:11), o que no tuviera sal (Lv. 2:13), o cruda (Lv. 6:20-22) o inmundo (Mal. 1:7), o que personas en estado de inmundicia por cualquiera de las causales Bíblicas, participara de un sacrificio (Lv. 7:20-21). También es verdad que las naciones alrededor de Yisra’el, tenían costumbres muy extrañas e inmundas además de anti-higiénicas (Lv. 18:24-30).

Esto viene para decir que aún las cosas puras, de no cumplir con ciertos requisitos propios del templo y especificados por Dios, no eran aptas para el culto sagrado. A esta condición se le llamó חֹל Jol, “profano”, “no apto a pesar de estar limpio” y es verdad conforme a la escritura como fue dicho (Lv. 10:10):

Y para distinguir entre la santidad de la condición de profano y entre lo inmundo y lo puro”.

Sabemos que esta afirmación tiene como contexto un ingreso no autorizado ni apto de los hijos del sumo sacerdote ‘Aharón al lugar santísimo (Lv. 10:1), quienes además de ofrecer fuego-incienso extraño, entraron embriagados (vr. 9). Así, hasta los mismos sumos sacerdotes, debían tener muchísimo cuidado y ser muy respetuosos de las normas del funcionamiento del templo.

En ese sentido, la sospecha de idolatría y conductas profanas entre los gentiles, llevó a los judíos ortodoxos y ultra-ortodoxos, a conclusiones que ante todo obedecen a un contexto que es realmente difícil afirmar que sea extremadamente diferente al actual, bien que existe hoy cierto nivel generalizado de civilización; algunas de ellas fueron por ejemplo:

1) No dejar ganado en las posadas de los gentiles, porque son sospechosos de bestialidad[1].

2) No se ha de dejar sola a una mujer con ellos, porque son sospechosos de incontinencia, ni un hombre solo con ellos, porque son sospechosos de homicidio[2].

3) No dejarse curar por un gentil ni aún dejarse cortar el cabello por ellos[3].

4) Tener prohibido el vino, el vinagre, el jugo de uvas, el queso, la leche ordeñada sin la supervisión de un Israelita, el pan, el aceite, y la salmuera de los gentiles[4] entre otras cosas más.

Es verdad que estas medidas suenan un tanto exageradas para nosotros hoy, pero al desconocer el Sitz im Leben o contexto vital de la prevención, solamente hay que conjeturar razonablemente. Sin embargo, de ahí a llegar a una generalización extrema con respecto a todos los goyim o “gentiles” sin excepciones, fue un gran error que rayaba más bien en la segregación y la discriminación por parte del judaísmo para con el resto de los mortales; así por ejemplo:

1) Que una judía no debía ayudar a dar a luz a una gentil porque así estaría ayudando a traer un niño más a la idolatría y ni siquiera amamantarlo[5].

2) Que el degüello de un animal, por puro que este fuera, si era hecho por un gentil equivalía a considerar el animal como carroña[6].

3) Que los gentiles no podían entrar más allá de la empalizada del templo[7].

De ahí que el gentil tenía -para los judíos observantes- tenía el mismo grado de impureza de uno que ha tocado un cadáver. Es por esto que desde entonces hasta hoy, los judíos observantes se refieren a los gentiles y extranjeros como שֶׁקֶץ Shéqetz (fem.: שִׁקְצָה Shiqtzah) esto es, abominación, la misma palabra que se usó en la Toráh para referirse a los cuadrúpedos inmundos tanto reptiles como insectos, aves carroñeras etc.[8].

Es por todo esto, que cuando el apóstol Pedro recibió la visión del manto, el asunto, tal y como él mismo lo concluyó, no se estaba refiriendo a los animales en sí mismos, sino a los que ellos representaban, esto es, los gentiles; veamos:

(11) Y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; (12) en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. (13) Y le vino una voz: Levántate Pedro, mata y come. (14) Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. (15) volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. (16) Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo.

En primer lugar, vemos que Pedro reconoce a estos animales de la visión como algo que jamás comería, nada más por el hecho de estar entre ellos por ejemplo los ‘ερπετά της γης (jerpetá tës gës) o reptiles de la tierra[9]. Sin embargo, para cualquiera que haya leído bien el texto de Lv. 11, sabe que con “todos los cuadrúpedos y reptiles de la tierra y aves del cielo” el escritor se refiere a los cuadrúpedos inmundos tanto reptiles como insectos, aves carroñeras etc.,[10] descritas en la Toráh.

En segundo lugar, es supremamente importante saber que la expresión usada por Pedro, en su argumentación al no rotundo, está registrada en griego como κοινόν και ακάθαρτον (Kïnón kê akátharton), traducida como “común o inmunda” pero que en realidad es: “Profana[11] ni mucho menos inmunda”. Esto pone en total perspectiva el asunto con respecto a lo que se ha venido tratando. Definitivamente ambos conceptos estaban en uso muy activo.

En tercer lugar, lo que más llama la atención es que la voz le dice a Pedro: “lo que Dios limpió, no lo llames tú profano”. Este “no lo llames tú”, es una clara exhortación a “reevalúa las leyes que como judío has observado respecto de las cosas profanas y de los gentiles”, tan razonables pero también tan recalcitrantes como se pudo observar anteriormente de manera breve. Si el objeto de la visión ya no sería considerado profano, quiere decir que además de estar o quedar puro, sería apto para el servicio; es decir, que cumplía todos los requisitos para ser acepto a Dios. Los gentiles podían servir a Dios en santidad y en justicia (Lc. 1:75).

En cuarto lugar, tenemos que Pedro ni mató, ni comió, a pesar de que el acto y el mensaje se repitieron tres veces, de modo que el asunto definitivamente no se refería a los animales como tal, sino a la condición de los gentiles.

En quinto lugar, Pedro, a pesar de la visión, y su cambio de parecer, nos permite confirmar qué opinaban los judíos de los gentiles y extranjeros en el verso 28:

y les dijo: Vosotros sabéis cuán Shéqetz (abominación) es para un varón judío, aproximarse o acercarse a un extranjero (o gentil); pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre le diga profano ni mucho menos inmundo”.

Por lo tanto, se concluye que la visión se refiere a la inclusión de los gentiles y no judíos (y cualquiera que haya tenido la condición de inmundo o profano), en el propósito y plan de redención adelantado por Dios, como él mismo lo vuelve a reiterar (versos: 34-35):

“Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo (la visión que tuve de los animales), que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia”

Más adelante se confirma que se trata de los gentiles sin lugar a dudas (verso: 45):

“Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los goyim (gentiles) se derramase el don de Rúaj Haqódesh*.

Lógicamente que la limpieza y regeneración de un (goy) gentil la realiza única y verdaderamente Dios y es además evidente a todos, partiendo de librarlo de los tres delitos de muerte descritos en Hch. 15:20-21 hasta la observancia gradual de los demás mandamientos escritos en la Toráh siempre que dependa de él, como está escrito:

“Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los goyim (gentiles) que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones (inmundicias) de los ídolos, de inmoralidad sexual y asesinato, porque Moshéh desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las Sinagogas donde es leído cada Shabat*

Estos tres requerimientos básicos cuentan con respaldo lingüístico-histórico, y encuentran total eco en la tradición judía, como se mostrará a continuación:

En hebreo, עבודה זרה (‘Avodáh zaráh), גלוי עריות (Guilúy ‘Arayot) y שפיכות דמים (Shfijut Damim), son las correspondencias de idolatría, inmoralidad sexual y asesinato, los tres requerimientos básicos ordenados por el Rúaj Haqódesh.

Por otra parte, Según los códices אc, Ac E Ψ M P74 D1 y el comentario Irlat (Ireneo), la palabra πνικτων (Pníkton) “ahogado”, no aparece como valedera en el texto griego. Así que asumiendo este hecho, solo tendríamos la terna presentada aquí, la cual a su vez se corresponde con una antigua máxima que recoge la Mishnáh (‘avot 5:9):

גלות בא לעולם על עבודה זרה, ועל גלוי עריות ועל שפיכות דמים

La cautividad viene al mundo por la idolatría, por la inmoralidad sexual y por el derramamiento de sangre…”

En el Talmud de Babilonia, (Sanh. 74 a), nuevamente habla sobre tres delitos por los que debe preferirse la muerte antes que transgredirlos; estos son: Idolatría, inmoralidad sexual y derramamiento de sangre. El gran comentarista RaMBa”M (Rabí Moshéh Ben-Maimón), más conocido como Maimónides, en sus comentarios dice[1]:

בשעה שיעמוד גוי ויאנס את ישראל לעבור על אחת מכל מצוות האמורות בתורה או יהרגנו, יעבור ואל יהרג, שנאמר במצוות "אשר יעשה אתם האדם וחי בם (ויקרא י"ח,ה) ולא ימות בהם...במה דברים אמורים? בשאר מצוות, חוץ מעבודה זרה, וגלוי עריות ושפיכות דמים, אבל שלוש עברות אלו, אם יאמר לו "עבור על אחת מהן או תהרג, יהרג ואל יעבור

“A la hora que se levante un (goy) gentil y forzare a un Yisra’el (Judío) para que transgreda alguno de los mandamientos ordenados en a Toráh, so pena de muerte, podrá transgredir y no debe morir, pues de los mandamientos se dijo: “El que los haga, el tal hombre, vivirá en ellos” (Lv18:5), y no: “morirá en ellos”. (2) ¿En cuáles cosas dichas? En el resto de los mandamientos, excepto idolatría, inmoralidad sexual y derramamiento de sangre, por estas tres transgresiones, si (alguno) dijere. “Transgrede alguno de ellos o serás asesinado”, debe morir y no transgredir”.

Aclarado este punto, se tratará ahora, un complemento sobre las cosas profanas declaradas como aptas y que ya no se rigen por la ley judía. Vayamos a Romanos capítulo 14.

Este capítulo trata básicamente sobre las relaciones entre los judíos y ex gentiles convertidos al Señor posterior al decreto de Hch. 15:20-21, tratando específicamente lo concerniente al manejo actual de las cosas sin la prevalencia de la ley de “profanidad” judía.

En el verso 1, tenemos una invitación a no contender sobre opiniones. Sin lugar a equívocos, cuando Pablo usó el verbo contender, se refirió a los judíos. Ya se advierte que se están presentando inconvenientes con la aceptación y los alcances de la nueva ley, la del Rúaj Haqódesh.

El verso 2 muestra un extremo ilustrativo: Aquí “comer de todo”, se refiere exclusivamente, a no aplicar la antigua ley de profanidad judía*, mientras que se llama “débil”, al judío que come sólo legumbres (exageradamente hablando), sólo que esto, más que debilidad, es en el fondo -como veremos-, la resistencia a aceptar los cambios prescritos por Dios.

El verso 3 dice: “El que come (de todo), es decir, el de origen gentil que no se somete a la ley judía, (diferente a la ley Bíblica de Kashrut para alimentos que se vio al comienzo de este artículo) no menosprecie al que no come (el judío que si se somete), y el que no come (el judío), no juzgue al que come (gentil); porque Dios le ha recibido.

Es decir, Dios lo ha apartado de la inmundicia del pecado y de los alimentos; con eso es suficiente.

El verso 4 dice: ¿Tú (oh judío) quién eres para juzgar al criado ajeno (gentil)?, (ajeno y no tuyo), Para su propio Señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.

Quiere decir entonces que a pesar del temor o pánico que le represente al judío la libertad del gentil de no aplicar la ley de profanidad judía, Dios lo guardará del pecado ante él, que es lo más importante.

El verso 5 viene a poner en escenario el asunto de los días. Según la ley judía de profanidad, los días intermedios de fiesta, se llaman en hebreo חוֹל הַמּוֹעֵד (Jol Hamo’ed, o “profano de la reunión, de la fiesta”), y en ellos se realizan las actividades comunes y corrientes, mientras que los primeros y últimos días de las grandes fiestas (Pésaj, Shavu’ot y Sukot), son considerados Shabat diferente y/o adicionales al Shabat semanal o séptimo día[2] en los cuales no se hace trabajo laborioso. Los inicios de mes o Ro’sh Jódesh, eran otros días solemnes observados y prescritos por la Toráh[3].

El hecho de que los ex gentiles estaban bajo un gobierno ajeno a los mandatos divinos, y sin gozar de la misma libertad o autonomía económica que podían disfrutar los judíos* (tal y como sucede hoy), podían verse obligados a no observar días de descanso adicionales al Shabat o aún tener que trabajar en Shabat por causa de la vida cuyo sustento depende de ese trabajo, principio conocido en el judaísmo como פִּקּוּחַ נֶפֶשׁ (Piqúaj Néfesh), sin que ello signifique que los Shabatot* estén abolidos. En ese sentido, bien decía Rabí Moshéh Ben-Maimón, más conocido como Maimónides, en sus comentarios[4]:

בשעה שיעמוד גוי ויאנס את ישראל לעבור על אחת מכל מצוות האמורות בתורה או יהרגנו, יעבור ואל יהרג, שנאמר במצוות "אשר יעשה אתם האדם וחי בם (ויקרא י"ח,ה) ולא ימות בהם...במה דברים אמורים? בשאר מצוות, חוץ מעבודה זרה, וגלוי עריות ושפיכות דמים, אבל שלוש עברות אלו, אם יאמר לו "עבור על אחת מהן או תהרג, יהרג ואל יעבור

“A la hora que se levante un (goy) gentil y forzare a un Yisra’el (Judío) para que transgreda alguno de los mandamientos ordenados en a Toráh, so pena de muerte, podrá transgredir y no debe morir, pues de los mandamientos se dijo: “El que los haga, el tal hombre, vivirá en ellos” (Lv18:5), y no: “morirá en ellos”. (2) ¿En cuáles cosas dichas? En el resto de los mandamientos, excepto idolatría, inmoralidad sexual y derramamiento de sangre, por estas tres transgresiones, si (alguno) dijere. “Transgrede alguno de ellos o serás asesinado”, debe morir y no transgredir”.

Así que se corrobora el principio dado por el Mesías: “Si te obligan… (Mt 5:41), cuando se trata de enfrentar la no observancia (obviamente con la restricción de los pecados de muerte), pero de otro lado, tenemos también otro principio referente a la observancia y es el que se desprende de las palabras inspiradas al apóstol Pablo cuando escribió: “si es posible, en cuanto dependa de vosotros…” (Rom. 12:18). Es por esto que dice: “Otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente”. Sin embargo, el texto cobra su brillo máximo con el verso 22 cuando advierte: “Bendecido el que no es condenado en lo que aprueba”; es decir, “confronte su posición con la Escritura y asegúrese de no estarse oponiendo a la voluntad divina de forma deliberada”.

Los versos 6 al 8 vuelven a reforzar lo que se viene diciendo haciendo hincapié en que todo debe hacerse bajo el temor de Dios, no como ocasión para la carne.

Los versos 10-12, retoman lo dicho en el verso 3: El principio de No juzgar y no menospreciar el uno al otro. Y vuelve a poner la base del tribunal de Cristo, como punto de partida, concepto muy parecido al que existía en el judaísmo llamado בֵּית דִּין שֶׁל מַעֲלָה Béyt Din Shel Ma’aláh o tribunal celestial*. El verso 12, en particular, “de manera que todos compareceremos ante el tribunal de Cristo”, recuerda lo enseñado por Rabí ‘Aqavya’ ben Mahalal’el[5]:

Observa estas tres cosas y no andarás entrando en transgresión: Reconoce de dónde viniste, a dónde vas y ante quien deberás comparecer a rendir juicio y cuentas; ¿de dónde vienes? De una gota apestosa; ¿a dónde vas? A un lugar de gusanos y lombrices ¿ante quien deberás comparecer a rendir juicio y cuentas? Ante el rey de los reyes de los reyes, el Santo Bendito Él”

El verso 13 enfatiza lo oportuno que resulta no poner tropiezo (para el judío) u ocasión de caer (al gentil) unos con otros, si todos son hermanos. Recuérdese que el asunto de fondo aquí es la aplicación o manejo de la Ley de profanidad judía.

Al fin llegamos al verso 14. Este es un verso muy importante porque revela que el asunto tratado aquí, no se refiere a otra cosa que las implicaciones, límites y manejo de la ley de profanidad judía, y los gentiles que no están obligados por la Toráh, pues Pablo dice:

Yo sé, y confío en el Señor Jesús que nada es κοινον (Kïnón), profano por sí mismo, excepto para quien considera que es profano, para aquel es profano”.

Cuando el Apóstol dice “nada”, se está refiriendo obviamente a lo que viene hablando y exponiendo, sobre comidas, bebidas y días de reposo*. No es ni mucho menos un “negativo universal”, o declaratoria de que todas las cosas en lo absoluto, ya no son profanas, sino más bien una abolición de las restricciones y sospechas provenientes de judíos reticentes a la nueva implementación o libertad opcional, como lo plantea en el verso 23:

“pero el que sospecha de lo que come, es condenado, porque no lo hace enteramente por fidelidad; y todo lo que no es enteramente de fidelidad, es pecado”.

Por eso pasa a decir en los versos 15-16:

pero si por causa de la comida, tu hermano es contristado (=se siente juzgado), ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya (¡oh judío!) se pierda aquel por quien Cristo murió”. No sea pues, vituperado vuestro bien.

Así que en ningún momento se está hablando de comida inmunda (que prohíbe la Toráh), sino la considerada profana por los judíos (la comida tuya), pues como se vio antes por ejemplo, la carne, el vino y el queso de los gentiles, era profano para los judíos, estaba prohibido por sospecha de haber sido tratado inadecuadamente o por haber sido dedicado a un dios.

Luego si se analiza el problema, tiene su gravedad subyacente, porque en el fondo, quien rechaza al gentil de esta manera, está dudando de la obra de limpieza y regeneración de una persona por parte del Maestro, lo cual es ofensivo; debía serle suficiente entonces al judío, que un gentil accediera y aprendiera a comer alimentos puros según la Toráh, y esto de forma gradual, a medida que fuera aprendiendo, y no pretender hacerlo judío (lo cual sería judaizar), porque muchas de las leyes judías de Kashrut, proceden de una mala interpretación y además pobremente argumentada; por ejemplo:

Las restricciones dietéticas sobre lácteos y carnes juntos, sea en la mesa, en el horno o en el estómago, una de las más características de los judíos, deviene de una rara interpretación de Ex. 34:26

ראשית בכורי אדמתך תביא בבית יהוה אלהיך, לא תבשל גדי בחלב אמו

La primicia de los primeros frutos de tu suelo, traerás a la casa de YHWH tu Dios; no cocinarás el cabrito en la grosura de su madre

De manera muy extraña, la palabra חָלֵב (Jalev) grosura, grasa, se confundió en la antigüedad con חָלָב (Jalav) leche, luego ellos leían: “No cocinarás el cabrito en la leche de su madre” pero eso no es todo; además aplicaron una regla hermenéutica muy delicada llamada, סִדּוּר שֶׁנֶחֱלָק (sidur shenejeláq), o “secuencia interrumpida (aunque el sentido del texto en sí quede dañado)” de manera que llegaron a leer: “No cocinarás el cabrito en leche (“de su madre”, simplemente se omite). Digamos que así se logra justificar lo de la comida y la preparación, pero bueno, aun aceptando tantos subterfugios hermenéuticos, y confusiones idiomáticas, pasar de ahí a prohibir hasta la colocación en la mesa o exigir una batería de ollas, platos y cubiertos para lácteos y carnes por separado es una verdadera exageración y un atropello a la razón. El verso en realidad se refiere en primer lugar a la preservación de las especies, en segundo lugar, que los primogénitos, no son para comérselos en la casa, sino que son del Señor y en tercer lugar, una prohibición de cierto ritual pagano de fertilidad, por hallarse en un texto netamente agrícola.

Yo personalmente pienso a veces que en un principio, este asunto pudo haber surgido de las evidentes molestias que genera el consumo de leche de vaca a cualquier persona, ya que ésta no es apta para el consumo humano, no así la de cabra, cuyas propiedades y beneficios están científicamente comprobadas. Por otra parte, parece subyacer una especie de competencia por ver quien tenía más dinero o prestigio. Resulta supremamente costoso todavía hoy, y más que nunca, tener una cocina con Kashrut judía certificada y en funcionamiento gracias a principios tan extraños como este.

Procurar aplicar leyes como estas, netamente judías, es lo que significa judaizar. Cabe anotar sin embargo que en la carta a los Gálatas, el Apóstol Pablo debió tratar este problema de judaizar desde otro punto de controversia un poco más Bíblico: La circuncisión.


* o La presencia/poder de su santidad Dios

* El judaísmo inclusive creía que las llamadas Sheva’ Mitzvót Livnéy Nóaj = “Las siete ordenanzas de los hijos de Noé”, eran suficientes para que un gentil fuera declarado justo (lo cual no es cierto, sino que es por fe). Inclusive hay dos vertientes: La Bíblica y la Rabínica (talmud de Babilonia, tratado Sanhedrín 56a). Según la primera, las ordenanzas son: 1) Fructificar 2) Multiplicarse 3) Llenar la tierra 4) Domesticar los animales 5) La posibilidad de comer carne 6) La prohibición de comer sangre 7) la prohibición del asesinato. Según la segunda se tiene: 1) Prohibición de la idolatría 2) Bendecir el nombre de Dios 3) Prohibición del asesinato 4) Prohibición de la prostitución y la inmoralidad sexual 5) Prohibición del Robo 6) Prohibición de comer animales que estén vivos 7) Ordenanza de sistemas de justicia. Se nota entonces, que hay gran correspondencia de este precepto con la historia y la tradición de Israel.

 


[1] Mishnáh, maséjet ‘Avodáh Zaráh, 2:1

[2] Ídem.

[3] Ídem. 2:2

[4] Ídem 2:3

[5] Ídem.

[6] Ídem. Maséjet Julín 1:1.

[7] Ídem. Maséjet kelim. 1:8. De hecho, los gentiles tenían prohibida la entrada al templo so pena de muerte.

[8] Lv. 11:13,20-23, 41-42.

[9] Lv. 11:29-30 El topo, la rata, la tortuga (por su género), la lagartija, el lobo pollero, el lagarto, el camaleón, y la Tinshémet (éste último, no identificado aún).

[10] Lv. 11:13, 20-23, 41-42.

[11] KITTEL, Gerhard. Theological dictionary of the New Testament, Edit. WM. B. Eerdmans Publishing Company, Grand Rapids, Michigan, EE.UU. Volume III, pág. 790-791.

[1] BEN MAIMÓN, Moshéh. Hiljot Yesodey Toráh, Edit. Ma’agar sifrut Haqódesh, cap. 5:1-2.

* Una de las leyes netamente judías sobre Kashrut, prohíbe por ejemplo, poner lácteos y carne en una misma mesa o prepararlos con los mismos utensilios y mucho menos comerlos juntos. Se debe esperar al menos 6 horas para poder ingerir lácteos en caso de comer carne primero.

[2] Lv. 23:7-8, 21, 24, 27-28, 35-36.

[3] Nm. 10:10

* Tal y como sucedió en la edad media, durante la época feudal, durante la cual los judíos se dedicaban al comercio de nación en nación porque sencillamente, no estaban sujetos a ningún feudo o reino.

* Plural de Shabat, Lit. cesación, suspensión.

[4] BEN MAIMÓN, Moshéh. Hiljot Yesodey Toráh, Edit. Ma’agar sifrut Haqódesh, cap. 5:1-2.

* Cf. סדר התרת נדרים Séder Hatarát nedarim o ceremonia de liberación de votos. Sidur Tehilat Hashem Nósaj Ha’ar”i, Edit. Merkos L’inyoney Chinuchu, inc. Brooklin, N.Y. pág 270.

[5] Mishnáh, maséjet ‘Avot 3:1

* Compárese sólo en ese sentido, Col 2:16.

martes, 12 de noviembre de 2013

¿El poder del pecado es la Ley?

 

Dando continuidad a la serie de Posts anunciada la semana pasada, titulada “Los por qués del Rabán Sha’ul/Apóstol Pablo, en esta oportunidad, se abordará otra de esas explicaciones que a más de uno (entre quienes son honestos, objetivos y justos con las Sagradas Escrituras), seguramente ha dejado desconcertado por su complejidad para entroncarse con el resto del contenido Bíblico; se trata de la razón dada en 1Cor 15:56, que a continuación de transcribe y presenta tal y como aparece en las versiones más conocidas de la Biblia en castellano:

Nueva Versión Internacional: El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley.

Dios habla hoy: El aguijón de la muerte es el pecado, y el pecado ejerce su poder por la ley.

La Biblia de las américas El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley.

Reina Valera Antigua: Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y la potencia del pecado, la ley.

Reina Valera 1960: ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.

Reina Valera 1995: porque el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la Ley.

 

Pueda que se hayan ofrecido cualquier cantidad de explicaciones desde las mejor intencionadas hasta las más ofensivas con respecto al valor de la Ley, en este caso, la Toráh. Ya en el post anterior, vinos que el griego νόμος (Nómos),  tiene varias llegadas en hebreo; en este caso, por el contexto, en el que no se ofrece ninguna discución acerca de procedimientos, determinaciones o requisitos, se trata sin duda alguna de la Toráh.

Pero ¿Es posible que la Toráh sea el poder del pecado? ¿Dice realmente eso el texto griego?

En primer lugar, como es costumbre, se presentará el texto griego tal y como figura en la Edición No. 26 de Nestle-Aland; en segundo lugar y de manera objetiva, se analizarán las palabras comprometidas en la complejidad, y se presentarán los resultados y reflexiones con respecto a las mismas.

Το δε κέντρον του θάνατου ‘η ‘αμαρτία, ‘η δε δυναμις της ‘αμαρτία ‘ο νόμος.

To de kéntron tû thánatû jë jamartía, jë de dýnamis tës jamartía jó nómos.

Según A Concordance to the Septuagint and the other Greek versions of the Old Testament de Edwin Hatch y Henry A. Redpath, volumen II p. 759 columna B, la palabra griega κέντρον (kéntron), fue utilizada por los traductores de la septuaginta (ca. 250 a.C.), para referirse a dos vocablos hebreos:

מֶתֶג Méteg  Sujetador, freno  (Prv 26:3) y קֹטֶב Qótev, punta, puya (Os. 13:14).

Con respecto al texto de Hoshea’ (Oseas), permítame apreciado lector hacer el siguente paréntesis.

Aquí, cabe anotar que el Rabán Sha’ul/Apóstol Pablo, inspirado por el Poder de Dios, corrigió la forma como leían (y leen hasta hoy) los judíos el pasaje del profeta Hoshéa’ (Oseas), dado que no es

אהי קטבך מות אהי דבריך שאל

‘ehi qotovjá mávet, ‘ehi dvareyja sh’ol

aun así, mal traducido al español común como:

¡¡yo seré tu muerte oh muerte, yo seré tu destrucción oh Seol!!

sino:

איה קטבך מות, איה דבריך שאל

‘ayéh qotovjá mávet, ‘ayéh dvareyjá sh’ol

¿dónde está tu punta oh muerte, dónde están tus asuntos/palabras oh Sh’ol?

Nótese (en amarillo) que el Rabán Sha’ul quizás en su momento contaba con un texto de mejor calidad que el que poseemos hoy como texto masorético, debido a que se puede apreciar lo que sería un error de escriba, o bien corrigió la pluma mentirosa de los escribas (Cf. Jer. 8:8), que distorsionaba totalmente el sentido de la lectura.

Hay que anotar de una vez que tal y como señala el aparato crítico del texto griego de la edición 26 de Nestle-Aland, la palabra correcta no sería νικος (nikos, victoria) como siempre se ha usado, sino νεικος (nîkos, querella, disputa) la cual armoniza con el hebreo דבריך (dvareyja, tus asuntos/palabras,); se remite al lector  ex itac. P46 BD* 088pc.

Ahora bien, el lector puede apreciar además que no se ha mantenido en casi ninguna Biblia, la coherencia entre el TaNá”J y los textos que contienen el Pacto Renovado; así mismo, se advierte que el traductor castellano convencional se ve obligado a traducir las palabras hebreas qótev (punta, puya) y davar (palabra/asunto), por muerte y destrucción respectivamente, a pesar de que nada tienen que ver con esa idea como ya se ha visto arriba.

Cerrando este considerable y pertinente paréntesis con respecto al pasaje de referencia directa en Hoshea’ (Oseas), se analizan las palabras griegas y sus implicaciones.

The Theological Dictionary of the New Testament de Gerhard Kittel, en su  volumen III, p. 663-665 ofrece la oportunidad de comprender que Kéntron además de punta, puya, es la etimología de la palabra castellana “Centro”, concretamente, el que correspondía al centro-origen de una circunferencia hecha con un compás. Igual sentido tenía en expresiones como “Centro de la ciudad” apuntando al origen o lugar donde había comenzado una urbe.

En cuanto a la palabra dýnamis, además de su significado común de potencia, derivado de la idea de poder, o capacidad de hacer algo, desde Aristóteles (siglo 384-322 a.C.) adquirió el matiz de “el poder original de todo ser, la fuerza que contiene hacia dentro el mundo junto”. (Cf. Kittel, volumen II p. 287).

De ahí que dýnamis haya llegado al campo de las matemáticas para usarse en el sentido de una expresión de la forma an, donde a es la base y n es el exponente. En este caso, cabe recordar que el exponente es el número que indica las veces por las que hay que multiplicar la base para obtener el número “contenido junto hacia adentro”.

Es común hasta hoy escuchar expresiones como “elevado a la tercera potencia” en todas las aulas de matemáticas alrededor del mundo.

En el talmud de babilonia se encuentra un vestigio de lo que sería el concepto matemático hebreo de exponente y es el vocablo: מעריך Ma’arij, “expresador de valor” o “fijador de valor” (Cf. TB. Séder Qodashin, maséjet ‘Arajin, cap. 1, mishnáh 1,2), el cual continúa hasta nuestros días.

Así que con toda la información anterior se ofrece la siguiente traducción concluyente de 1Cor 15:54-56:

אז יקום הדבר הכתוב: ובלע המות לנצח, איה קטבך מות, איה דבריך שאול? כי קטב המות הוא החטא והתורה  מעריכה את החטא.

‘az yaqum hadavar hakatuv: uvulá’ hamávet lanétzaj, ¿‘ayéh qotovjá mávet, ‘ayéh dvareyja sh’ol? ki qotev hamávet hu’ hajét’ vehatoráh ma’arijah ‘et hajét’.

“La muerte será tragada por la victoria; ¿Dónde está tu origen oh muerte, dónde está tu pleito oh Sh’ol? y es que el origen de la muerte es el pecado, y la Toráh es la que fija el valor del pecado”.

Así que hermanos hechos justos, en el nombre de nuestro Señor Yehoshúa’ Hamashíaj, espero que sea de edificación para vosotros y todos aquellos cuantos escuchen y estudien estas palabras.

Para la gloria de Dios padre, su amado hijo, nuestro Señor Yehoshúa’ Hamashíaj y la honra de la toráh bendita,

Eric de Jesús Rodríguez Mendoza.

 

 

 

miércoles, 6 de noviembre de 2013

¿La Ley produce ira?


Existen cuatro pasajes de cierta complejidad en las cartas que escribió el Apóstol Pablo, que por haber sido mal traducidos, o entendidos, han terminado de fundamento de teologías en el mejor de los casos alejadas de la ciudadanía de Israel (por no decir antisemitas o anti-Toráh), y que por siglos han contribuido al distanciamiento entre los Creyentes y la importancia y riqueza del TaNa”J (Toráh, Profetas y Escritos, mal llamado “Antiguo Testamento”).

Los pasajes de los que trata este artículo, comienzan con un “por que”, conjunción explicativa, de ahí que el nombre de esta serie de post sea “Los por qués de Rabán Sha’ul”.

Así pues, el primero de estos versos, se encuentra en la carta que escribió el Shalíaj (Apóstol) a los creyentes y vecinos de Romi (Roma) en el capítulo 4. Concretamente el verso 15. Veamos las versiones corrientes en castellano y posteriormente el texto griego y las alternativas de traducción:

RV Antigua: Porque la ley obra ira; porque donde no hay ley, tampoco hay transgresión.
RV 1960:    Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.
RV 1995:    La ley produce ira; pero donde no hay Ley, tampoco hay transgresión.
NVI: La ley, en efecto, acarrea castigo. Pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.
DHH: Porque la ley trae castigo; pero donde no hay ley, tampoco hay faltas contra la ley.
BDA: porque la ley produce ira, pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.

casi todas estas versiones coinciden en un mismo sentido: Al parecer la Ley, la Palabra del Dios viviente, es causa de “ira”.

Según el diccionario virtual de la Real Academia de la Lengua Española, la ira está definida como:

(Del lat. ira).
1. f. Pasión del alma, que causa indignación y enojo.
2. f. Apetito o deseo de venganza.
3. f. Furia o violencia de los elementos.
4. f. pl. Repetición de actos de saña, encoño o venganza.

Será posible, coherente y justo pensar que el Dios santo y perfecto en sus caminos introduciría un “elemento irritante” que tendría esa función maléfica de producir  ira?, ¿ira en quien? ¿en Dios? ¿en el hombre? ¿Se trata en realidad de la Ley de Dios? Pues, definitivamente la investigación lingüística conduce a otras conclusiones.

veamos en primer lugar el texto griego en cuestión, tomado de la edición Nestle-Aland No. 26.

Ό γαρ νόμος οργην κατεργάζεται. ου δε ουκ έστιν νόμος ουδε παράβασις

Jo gar nómos órgën katergázetê, û de ûk éstin nómos, ûde parávasis.

Ahora bien, con el texto visualizado, y como método exegético, se procede a entender el empleo de las palabras que hacen que el texto sea complejo, para el caso, νόμος (Nómos, traducido por “Ley”), οργην  (Orgë, traducido por “ira”), y παράβασις (Parávasis, traducida por “transgresión”).

Al consultar la eminente obra de Edwin Hatch y Henry A. Redpath titulada: A concordance to the Septuagint and the other Greek versions of the Old Testament”, en el volúmen II, página 947, columna B, se halla que la palabra νόμος fue empleada para traducir 7 palabras hebreas a saber:

משפט mishpat, juicio, procedimiento דבר Davar, palabra, asunto.
מצוה mitzváh, competencia דת Dat, orden jurídico, Ley.
תורה Toráh, Instrucción חק, חקה Joq, Ley, regla.
פתגם orden.

De igual modo, en el volúmen II, página 1008, columna B, se halla que la palabra griega οργη tuvo que emplearse para al menos 14 vocablos hebreos y arameos a saber:

אף, זעם, זעף חמה, חמא, חרון, חרי, כעס, כעש, נאצה, סופה, סער, סערה, עברה, קצף, רגז,

Por su parte, la palabra παράβασις según la obra en cita, página 1056, columna A, sólo correspondió a una palabra en específico en toda el TaNa”J y se trata del vocablo סטים que figura en el Salmo 101:

לֹא-אָשִׁית, לְנֶגֶד עֵינַי--    דְּבַר-בְּלִיָּעַל:עֲשֹׂה-סֵטִים שָׂנֵאתִי;    לֹא יִדְבַּק בִּי.

“No pondré en frente de mis ojos asunto de Bliyá’al; hacer Setim no amo, no se pegará en mí”.

En la RV antigua, la 1960, 1977, y 1995 se tradujo por “los que se desvían”, la NVI vertió: “gente desleal”.

Pues, bien, tanto Jastrow en su obra “A Dictionary of the Targumim, the Talmud Babli and Yerushalmi, and the Midrashic Literature” tomo II, página 972 columna B, como Davidson en The Analitical Hebrew and Chaldee Lexicon, página 705 Columna B, coinciden en que la palabra setim, proviene de la raíz  סטה/שטה (satáh) “desviar(se)”, “devolver(se)” “volverse malo, pero sobre todo, infiel.

Según la academia de la lengua hebrea,  סֵטִים se refiere a lo “anormal”, lo irregular.

Luego, al consultar la excelentísima obra de Gerhar Friedrich Kittel, Theological Dictionary of the New Testament, volumen V, página 739, es claro que παράβασις  (Parávasis) corresponde a “caminar de un lado al otro”, “pasar por encima de”, “transgresión”.

Con todos estos elementos gravitando en nuestra cabeza se plantea la pregunta problema de investigación:

¿Existió confusión en la traducción griega de la Carta a los Romanos, con los dos sentidos plausibles de una misma grafía hebrea considerando que se trataba de dos palabras diferentes en el verso 15 del capítulo 4 de dicha carta cuando en realidad se trata de una sola y la misma palabra y sentido?


Al revisar la literatura rabínica, se tiene que ya existía en los tiempos del Apóstol Pablo y los grandes maestros de Israel, una palabra muy común para transgresión: עברה ‘averáh (Cf. Talmud de Babilonia, Séder Neziqim, Maséjet ‘Avot, cap 2 mishnáh 1, cap. 3 mishnáh 1, cap 4 mishnáh 2, 13, cap. 5 mishnáh 7. Se ha elegido el tratado ‘Avot entre otros tantos textos talmúdicos, por su mayor pertenencia a la época del segundo templo.

Así mismo, se halla que existía otra palabra en hebreo para juicio/procedimiento, equivalente a Mishpat, (traducida por el grieo νόμος /Nómos, traducido por “Ley” en español) y es la palabra דין Din; una clara muestra de esta equivalencia, la tenemos nuevamente en el Talmud de Babilonia, Séder Neziqim, Maséjet ‘Avot, capítulo 1, mishnáh 18:

רבן שמעון בן גמליאל אומר, על שלושה דברים העולם קיים--על הדין, ועל האמת, ועל השלום שנאמר: אמת ומשפט שלום שפטו בשעריכם

Rabán Shim’on Ben Gamli’el (Hijo de Gamaliel) decía: Por tres cosas el mundo existe: Por el Din, por la verdad y por la paz, pues fue dicho: Verdad y juicio, paz, defiendan en sus puertas (Zac 8.16)

De manera que con estas nuevas claves, es posible ver que las palabras griegas οργην  (traducido por “ira”), y παράβασις (traducida por “transgresión”) tienen en común una misma grafía hebrea que porta los dos significados y no es otra que  עברה.

Resulta por demás sorprendente que עברה NO signifique “Ira” sino destrucción, desequilibrio, pérdida de los límites (Cf. Sof. 1:15, Sal. 78:49, Prv 11:4, 23.

Si ponemos el verso 15 del capítulo 4 en hebreo del siglo primero nos daría como resultado lo siguiente:

כי הדין גורר עברה ובאין דין, אין עברה
Ki hadin gorer ‘averáh, uve’eyn din, ‘eyn ‘averáh.

Con este hallazgo lo que se pretende decir en primer lugar es que se bifurcaron dos sentidos de una misma palabra hebrea subyacente, de modo que al traducir, lo correcto sería poner la misma palabra y sentido en los dos lugares del verso;

en segundo lugar, al evaluar el contexto del capítulo 4 y la carta en general y la Escritura entera, lo obvio y deducible es que no se trata de la Ley de Dios, sino de una imposición jurídica emanada del judaísmo del momento, que estaba exigiendo o había impuesto la circuncisión como condición sine quan non para ser considerados salvos, o miembros de la congregación de Israel (Cf. Hch 15:1), lo cual bien llamaría el mismo apóstol un uso ilegítimo de la Toráh.

Cabe destacar además que el verso 15 está precedido por un condicional en el verso 14:

Porque si los que son de la ley fueran los herederos, vana sería la fe, y anulada  la promesa”.

De tal manera que la correcta traducción del verso 15 desde su sentido hebreo es:

porque este juicio/procedimiento está causando un desequilibrio, pero si no existiera tal juicio, no se produciría semejante desequilibrio”.

El desequilibrio al que se está refiriendo el Apóstol no es otro que la desventaja que representaría para los nuevos creyentes el depender de un tribunal (Béyt Din) rabínico para ser considerados salvos, con lo cual se estaría desconociendo el modelo iniciado por Dios con el mismo ‘avraham, el cual fue llamado a recibir promesas siendo aun incircunciso.

Así que por las misericordias de Dios apreciado lector, te invito a considerar las evidencias, y por qué no, difundirlas, agradeciendo mucho que hagas cita de este trabajo de investigación.

Con afecto fraternal y lleno de entrañable misericordia, para la gloria de Dios y mi Señor Yehoshúa’ Hamashiaj, y la alegría de la Toráh bendita,
Eric de Jesús Rodríguez Mendoza.


















jueves, 10 de enero de 2013

El reino de los cielos ¿padece violencia?



BS"D

Son quizás muchas las interpretaciones que se han podido rendir sobre el curioso pasaje de Mt. 11:12 pero hasta ahora, no se ha dado un cambio significativo en la traducción del pasaje, de manera que el status quo se han mantenido en líneas generales.

Como es costumbre, plantearemos una revisión razonable de dicha traducción y veremos si el resultado es coherente o no. 

Para comenzar, veamos el pasaje de Mt 11:12 en su texto griego:

Απο δε των 'ημερων Ιωάννου του βαπτιστου έως άρτι 'η βασιλεία των ουρανων βιάζεται και βιασται'αρπαζουσιν αυτη


"Apo de ton jemeron Ioánnû tû vaptistû jéos árti jë vasilîa ton ûranon viásethê kê viastê jarpazûsin avtë"

El sentido de la palabra griega viázetê (traducida como "padece violencia") está dado por su uso en la septuaginta, donde la idea general es "doblegar la voluntad de otra persona, insistir en el sentido de una captura o detenimiento". En español se han usado varios verbos para traducir la idea, veamos esos pasajes donde se empleo el verbo viázesthê:

(Cf. Gn 33:11"y le insistió"; Ex. 19:24 "no [...] irrumpa"; Dt. 22:25 "y él...la fuerza..." Dt. 22:28 "y se apodera" Jue. 13:15-16 "detener" 2Sm 13:25,27 "insistir" etc. 

Por su parte, La palabra griega jarpazûsin (traducida como "lo arrebatan") proviene del verbo Jarpázîn el cual se usó en la septuaginta con los siguientes significados: 

1) Arrebatar  (Lv 6:4 "robar")
2) Anticipar   ( Jue 21:21 "tomar")
3) despedazar (Sal 7:2 "desgarrar")
4) Capturar   (Am 3:4 "apresar").

Pues bien, al momento de plantear una traducción coherente con el contexto inmediato y general de la escritura (Cf. Lc 16:16), y con base en los significados vistos para cada palabra tenemos:

Απο δε   των 'ημερων  Ιωάννου   του  βαπτιστου   έως   άρτι
Apo  de  ton   jemeron   Ioánnû     tû     vaptistû      jéos   árti    
desde    los     días         de Juan   el     Bautista    hasta  ahora 
'η βασιλεία  των   ουρανων  βιάζεται   και   βιασται    'αρπαζουσιν αυτη
jë  vasilîa     ton    ûranon     viásethê   kê     viastê           jarpazûsin  avtë"
el   reino      de los cielos    es insistido   y   los que insisten   lo anticipan

Lo cual cumple la cuota de coherencia con Lc 16:16 donde dice que "desde los días de Juan el Bautista el reino de los cielos es anunciado (ευαγγελίζεται, léase: Evanyelízetê) y todos insisten en en él" (en el texto griego no figura el verbo "entrar"). También tiene eco con las palabras de su Majestad en Mt 24:22 donde dice que "y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo, más por causa de los escogidos (los que insisten), serán acortados (anticipados)". Eso de sufrir violencia y de ser arrebatado por los violentos, no sólo no tiene sentido, sino que no encuentra eco razonable en ninguna parte de la Escritura.

No dejen de comentar o aportar! Shalom!!